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Nuestro primer intercambio - Cortesía de Librored.com

Por fin llegó el día de la cita. Estábamos muy nerviosos esa noche en que nos íbamos a encontrar con Ricardo e Isabel. Ellos nos habían comentado que iban a hacer una "fiestecita", así le llaman a los encuentros con otras parejas "swinger".

Nos arreglamos lo mejor que pudimos. Mi esposa se puso una minifalda, tanga, tacones altos para resaltar sus piernas y sus nalgas y una blusa semitransparente que nos permitía ver los pezones negros de esas magnificas tetas, grandes y paraditas que lo único que las diferencia de las implantadas es una leve depresión en la parte superior de ellas, producto de la edad me supongo, pero de ninguna manera están caídas, al contrario están súper apetecibles. Nos fuimos al hotel que habíamos quedado con nuestros amigos y ellos ya estaban allí esperándonos. Isabel estaba guapísima con unos pantalones ajustados que le hacían ver sus nalgas paraditas y su blusa luchaba por contener sus senos implantados que yo me moría por ver.

La primera pareja que llegó después de nosotros me provocó una erección. Ella era rubia no natural, blanca, alta, un poco llenita, pero con la altura no se notaba mucho. Con una minifalda que dejaba ver sus enormes piernas un poco gorditas y unos senos regulares más bien un poco chicos para su estatura, su cara era bonita. Se sentó en la esquina de una de las camas directo enfrente de mí y cruzó sus piernas y yo casi me desmayo de la emoción pensando que esa noche la disfrutaría con esas tres mujeres como en las películas porno. Sandra se llama y José su esposo un "bato" grande, también de complexión robusta sin llegar a obeso, muy agradables los dos, de unos 25 años entonces. Luego llegaron Javier y Lupita. Los dos un poco "chaparritos". El de complexión regular, normal. Ella sumamente delgada sin llegar a flaca. Sus senos redonditos y pequeñitos al igual que sus "nalguitas" marcaban una gran diferencia con las demás mujeres.

Después de las presentaciones y unos tragos para ponernos a tono, los demás nos comentaron que ya tenían algunos encuentros y que procuraban cuidarse mucho de no estar con gente que les fuera transmitir alguna enfermedad. Cuando se dieron cuenta que era nuestra primera vez y ver nuestro nerviosismo por encontrarnos en esa situación que si bien era caliente no dejaba de ser extraña para mi esposa y para mí, los pareció tranquilizar.

Empezamos a jugar el consabido juego de cartas y el perdedor pagaba con una prenda de vestir. La primera blusa que dejó ver los senos amenazantes por salir del sostén fue la de Sandra, que aunque no eran espectaculares su piel blanquísima resaltaba sobre el color rojo de su prenda. Ni que decir que abrimos los ojos como platos. Era la primera vez que ambos veíamos otro cuerpo semidesnudo. Todos se rieron de nuestra expresión y nosotros con ellos para disipar la tensión. Seguí yo con mi camisa y me sentí mejor cuando Ricardo me secundó y quedamos los dos con el torso desnudo. No me había equivocado, aunque mostraba Ricardo un pecho semi velludo, dejaba ver una pequeña pancita que me hizo sentir estúpidamente mejor ya que mi pecho casi lampiño mostraba algunos signos del esfuerzo en el gimnasio y no tengo panza.

Pensé esto promete "voy ganando". Isabel dijo me toca a mí, pues su carta fue la menor y nos mostró sus pechos grandes bien formados producto de la cirugía que a ninguno de los hombres le importó que no fueran completamente reales. Eran sensacionales redondos, simétricos, apetecibles con dos grandes pezones erectos por la escena. Con gran naturalidad y sin presumir ante las demás mujeres preguntó: ¿Quién sigue?. Javier el "chaparrito" se paró de la cama donde estábamos todos alrededor y prefirió quitarse los pantalones, no traía nada debajo de ellos. Nos mostró una polla semi erecta de unos 15 centímetros con poco vello, pues se notaba rasurado.

La mano de mi esposa me apretó inconsciente mi pierna, pero supe inmediatamente que le había impresionado. Las demás mujeres aplaudieron y Lupita le pasó sus uñas por sus "huevos" alargados. La reacción no se hizo esperar y aquella "cosa" se creció fácil hasta 22 centímetros que al contraerse ligeramente sus "huevos" parecía más grande. Lupita su esposa, le pasó la lengua por su glande saboreándolo y su pequeña boca se comió casi la mitad de aquella polla. Realmente era un espectáculo, quien se iba a imaginar que aquel hombre de escasos 1.50cm tuviera aquel instrumento que nos mostró, ahora ya completamente parado, sus "huevos" ahora redondos producto de su calentura lo parecían sostener completamente en Angulo recto. Si bien no era muy grueso lo largo lo hacía verse muy bien.

Ricardo hundió su cara entre los senos de Isabel y le empezó a masajear y saborear aquellas tetas magnificas, ella se recostó hacia atrás gimiendo y agarrando la cabeza de su esposo pasándola de una teta a la otra para que él le mordisqueara sus pezones, sus tetas apenas se movieron permaneciendo erguidas y redondas, mientras que una mano de él le acariciaba su coñita por encima del pantalón, así recostada resaltaba mucho por entre sus piernas su monte de Venus.

Mientras tanto José terminó por quitarle el brassier a Sandra y saltaron sus pechos medianos, blancos con un pezón negrísimo que resaltaba ente la blancura de su piel. Efectivamente no eran tan grandes para su complexión, pero estaban bien con una ligera inclinación de sus pezones hacia abajo. José comenzó a agarrarlos con sus grandes manos y casi los cubría por completo estando el detrás de Sandra, le besaba el cuello y las orejas. Ella movía sus caderas en círculos hacia atrás y nos miraba a mi esposa y a mí con una cara llena de deseo.

José le subió la minifalda y apareció el triángulo de su tanga que apenas tapaba su coño. Se volteó y quitándose la mini y la tanga sin quitarse los tacones, nos ofreció el espectáculo de sus grandes nalgas, mucho más grandes que las de mi esposa. Así completamente desnuda se apreciaba su cintura con unos cuantos rollitos, pero que las grandes nalgas la hacía verse más acinturada. José empezó a desnudarse rápidamente y se recostaron al lado de Ricardo e Isabel. Lupita ya estaba desnuda, realmente era menudita, delgada, con unos pechitos que parecían de niña a medio desarrollo. Pero su cara era de una mujer completamente lujuriosa. Tomando a Javier por su enorme polla se dirigieron a la otra cama donde él la acostó y abriéndola de piernas mostró una rajita completamente rasurada, abultada y húmeda.

Ella se tomó los tobillos con sus manos y se abrió de una manera increíble. Mi esposa y yo pudimos ver todo su coño y hasta su chochete completamente negro que resaltaba de su piel no tan morena. Javier se hincó y jalándola a la orilla de la cama se dedicó a darle una tremenda mamada que le arrancó tremendos gritos, provocando las risas de los demás.

Ya para entonces Isabel y Ricardo estaban completamente desnudos también. Pudimos ver su coño semi depilada, más bien rasurada formando un triángulo perfecto con abundante pelo. Ricardo ya estaba completamente parado y su instrumento era similar al mío en lo grueso y largo de unos 18cm. aproximados solo que tenía una curvatura hacia arriba y un lado. El la empezó a penetrar y ella lo entrelazó con sus piernas por la cintura haciendo que cada movimiento fuera más intenso.

Sandra e Isabel estaban de espaldas a la cama con sus esposos encima de ellas cada quien llevando su ritmo con una gran cogida que les arrancaba suspiros y gemidos a los 4. Javier y Lupita en la otra cama ya habían cambiado posiciones y estaban entrados en un calentísimo 69. La escena era realmente erótica por más películas que viéramos nunca se podían comparar con lo que estábamos viviendo. Esos gemidos esos pechos, nalgas y pollas eran totalmente reales, podíamos oler el sexo de todos en la habitación. Los jugos que emanaban de las mujeres, el chapoteo de las pollas de ellos al penetrarlas, las perlas de sudor que empezaron a hacer brillar sus cuerpos, todo era para hacernos sentir una gran calentura.

Estábamos recargados en la pared, yo de espaldas a la pared y mi esposa poniéndome sus nalgas en mi semi erecta polla. No podíamos quitar los ojos de esas parejas de amantes. Todavía vestida ella, le amasé sus grandes senos por debajo de la blusa y le metí una mano por debajo de su falda. Toqué su tanga húmeda y por un lado metí mis dedos hasta tocar sus labios mayores que estaban muy resbalosos. Mi esposa soltó un gemido que hizo que Isabel volteara a verla y decirle que se desnudara.

Me quité el pantalón y me quedé con mi bikini. Ella se quitó la blusa y le subí su minifalda. Isabel aprobó el cuerpo de mi esposa con un silbido de admiración que hizo que los demás voltearan y se unieran a Isabel en sus silbidos. Seguí abrazando a mi esposa por su espalda amasándole sus tetas.
Isabel quitó la atención de nosotros porque en eso Sandra le empezó a tocar uno de sus senos. Ricardo se dedicó a succionar el otro y creó espacio para que Sandra le besara el que quedaba libre. Isabel aumentó sus gemidos. Entonces Sandra se puso en cuatro quedando José a un lado momentáneamente.

Sandra hundió su boca en la de Isabel y sus lenguas luchaban por penetrar la boca de la otra. Sin decir palabra Ricardo salió de Isabel y empezó a amasar las grandes nalgas de Sandra. Ella respondió con gemidos y movimiento, lo cual Ricardo interpretó como aprobación y fácilmente introdujo su polla curva en le coño de Sandra la cual soltó un pequeño gemido y siguió succionando la boca de Isabel.

Ricardo tomó con sus dos manos la cintura de Sandra y empezó un suave mete y saca de la rajita de Sandra Javier aprovechó y acariciando las piernas de Isabel, captó la atención de ella que sin dejar de besar a Sandra le abrió sus piernas para que Javier se inclinara a lamer con verdadero gusto el coño de Isabel. Ella de retorció de placer lanzando gemidos y pequeños gritos cuando la boca de Sandra se lo permitía.

Estábamos mi esposa y yo sumamente calientes podía sentir su cuerpo retorciéndose en el mío y con sus líquidos mojando mi mano. Yo sabía que ella estaba muy caliente, pero no sentía su coño todo lo mojada que debería de estar. Y yo no me quedaba atrás, ver a dos mujeres besándose era mi mayor calentura y luego ver a esas dos parejas intercambiar tan fácilmente... Ver a José chupar los jugos de Isabel mezclados con los de Ricardo que minutos antes había estado allí. Me puso la mente a cien, mi polla seguía mojada, pero sin lograr una erección completa, ni mediana, más bien casi nada. Javier y Lupita se vinieron hacia esta cama y pasando cerca de nosotros Lupita le acarició una teta a mi esposa que solo sonrió tímidamente.

Los otros cuatro les hicieron espacio apretadamente.
Lupita se acomodó de espaldas abriendo sus piernas en la boca de Sandra que le hundió la lengua a más no poder. Yo había oído que una mujer sabe besar mejor que un hombre o no sé si será la carga erótica que supone estar mujer con mujer. El caso es que Lupita le lanzó tremendo chorro en la boca de Sandra que bebió satisfecha sin dejar de moverse junto con Ricardo que la tenía ensartada aún. Lupita se estremecía con su orgasmo aghhh, así, asiiiii, ayyyyy, aghhhhh y continuaba su movimiento de arriba abajo en la boca de Sandra.

Nosotros podíamos ver su coñita de niña rasurada, reluciente, por sus líquidos y la boca de Sandra. Con una mano se acariciaba un pecho y con la otra trataba de masajear un pecho de Isabel que seguía viniéndose en la boca de José, sus abultados pelos estaban muy mojados y sus gemidos fueron ahogados con la enorme polla de Javier que trataba de penetrar lo más profundo que Isabel podía engullir.

Javier anunció que se venía. Me vengo, me vengooo, tómala, Isa, tómalaaaa. Isabel se la sacó de su boca y la dirigió a sus pechos masturbándolo hasta que Javier soltó unos buenos chorros de semen que mojaron todas las tetas de Isabel y la mano de Lupita. Esta agarró más entre sus dedos y se la llevó a su coño húmedo y la dejó embarrada de semen y Sandra se la limpió solicita. Fue una secuencia de orgasmos, porque inmediatamente Sandra gimió más fuerte y sus movimientos hacia Ricardo fueron más frenéticos por lo que supusimos se estaba viniendo. Ricardo se quedó rígido también y se vino resoplando dentro de Sandra, tras lo cual se desplomaron casi sobre la pequeña Lupita.

José el grandote se enderezó y pudimos ver su pene delgado de unos 15cm que entrar fácilmente en Isabel. Iniciaron unos rápidos movimientos de sube y baja y se vinieron casi simultáneamente juntos. Javier se fue a bañar y los demás se quedaron todos desmadejados en la cama. Nosotros nos vestimos rápidamente haciéndoles creer que también nos habíamos venido y nos despedimos ante las súplicas de todos de que nos quedáramos al segundo "round", que no fuéramos así, etc. Sentíamos una mezcla de nerviosismo, sorpresa, moralidad y yo de angustia porque mi noche esperada se había venido abajo por culpa de mi polla que no se quiso parar. Ya en el trayecto de regreso ninguno dijo nada. Yo venía muy avergonzado. Al llegar a la casa y meternos a la cama nos empezamos a acariciar y rápidamente mi polla se paró y ella se la dirigió ansiosa a su coño. Nos dimos una gran follada, con multi orgasmos de ella.

Entonces ¿qué había pasado? ¿Por qué si habíamos estado a centímetros de otros cuerpos calientes y excitados, no reaccionamos igual? Aquello era real y no ensayado como en las películas ¿por qué no pudimos? Las siguientes veces se fueron respondiendo todas esas preguntas. Afortunadamente ahora las cosas marchan súper.
 
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