Hola amigos lectores de estos buenísimos relatos me llamo Karla y tengo 19 años y vivo en México D. F. Hace un año entre a trabajar en un despacho de abogados ellos son: Héctor y Rafael y cuando entré a trabajar ahí jamás pensé que ahí perdería mi virginidad, ya que me vi acosada sexualmente por los tres desde la primera semana y eso que ya estaban casados.
Yo creo que les atrajo mi juventud y mi culo (ya que según ellos lo tengo súper antojable) y una de las condiciones para obtener el empleo era poniéndome minifaldas y blusas súper ajustadas y como necesitaba el dinero acepté y a la semana de haber entrado llegaron las sorpresas, ya que ese día hubo exceso de trabajo y ya salimos tarde y como Héctor vive por mi rumbo me pasó a dejar a mi casa.
En el camino me iba agarrando las piernas y en un alto me subió las manos hasta mi chocho haciéndome brincar, no se si de miedo o de excitación y con sus dedos empezó a hacerme sentir riquísimo, y más cuando me apretaba mi clítoris, el roce se fue acelerando, tanto que por primera vez supe lo que era un orgasmo.
Yo tenía ganas de que me metiera su pito pero a la vez me daba miedo y eso fue todo lo que pasó por ese día. El lunes cuando llegué Héctor ya había llegado y me recibió con un beso que hizo que se me mojara mi rajada y me dijo que me tenía un regalito, y me recargó en un escritorio, me quitó mis calzones y me dijo que me relajara que me iba a gustar, me empezó a introducir una zanahoria y me la empezó a meter y a sacar haciéndome chillar de gozo.
Una vez que me vine me dijo que le chupara su pene, yo le dije que nunca lo había hecho, él se encargó de enseñarme y una vez que me comí su leche nos pusimos a trabajar y me dijo que no me quitara la zanahoria en todo el día.
Llegó el día del abogado y empezamos el día brindando y como hacia calor seguimos brindando y brindando y yo como no se tomar me empecé a marear y Rafael empezó a jugar con mi clítoris y Héctor empezó a chuparme las tetas, me sentía en la gloria, moría de ganas por que me metieran su pito.
En eso Rafael se sienta y me jala hacia él y me sienta de un solo empujón, grité ya que me dolió, nunca me habían metido un pene, pero una vez que pasó el dolor me moví como loca y subía y bajaba como desesperada y Héctor seguía succionando mis chichis, yo estaba llorando ya que estaba disfrutando bastante y me corrí temblando y llorando junto con Rafael, sentí como me echaba su leche abundante y caliente.
Después Héctor me jaló para que le chupara su pito y Rafael empezó a jugar con mi culito, Héctor se acostó e hizo que me montara de una sola estocada y empezó a moverse salvajemente mordiéndome las tetas y Rafael empezó a meterme un dedo por el culo, luego dos, yo estaba feliz que hicieran de mi lo que quieran.
Una vez que estaba dilatado, Rafa empezó a introducirme su pito y yo le decía que no, porque me dolía, pero me la dejó ir y empecé a gritar de dolor, pero una vez que pasó los gritos fueron pero para rogarles que me metieran toda su polla, que no dejen nada afuera, que me den lo que me merezco.
Fueron los minutos más ricos de mi vida, me encantaba sentirme llena por mis dos hoyos, cuando me empiezo a convulsionar y a sentir un orgasmo que me dejó derretida pero feliz y ellos dos también se vinieron casi al mismo tiempo.
Como es de suponerse lo primero que hago llegando a la oficina es quitarme el calzón y meterme un vibrador doble que me compraron, ya que si no lo hago me advirtieron que me corrían sin ninguna consideración.
Me encanta que hagan de mi lo que quieran total está vida se vive solo una vez y hay que vivirla con el máximo placer que se pueda y que mejor si diario te meten polla por uno o por otro hoyo y si bien me va por los dos es riquísimo comer la lechita de mis dos hombres me encanta saborearla y me encanta la vida laboral que llevo.
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