Les voy a hablar de mi mejor amigo. Una vez más entré en su oficina, como cada vez que lo hacía él me dirigía una sonrisa entre picarona e inocente que conseguía excitarme en el acto, la humedad en mi entrepierna era ya insoportable dado el calor reinante y las ganas que le tenía a este tipo desde hacía mucho tiempo.
Mi amigo, un hombre maduro de cincuenta años, alto, algo robusto y con unos ojazos celestes que encandilan. Estaba más que apetecible, además, un prometedor bulto en su entrepierna que nunca me fue indiferente, cada vez que podía dirigía mis ojos a esa maravilla oculta.
Puedo decir que conocía ese paquete en todas sus versiones excepto la de los pantalones de gimnasia, pijama o en calzoncillos, por lo demás, sabía como se le veía en jeans, en pantalones de vestir o en náuticos pinzados que lo hacían mucho más atractivo.
Pese a mis ansias nunca me animé a dar un paso más, en muchas ocasiones nuestras charlas derivaban en el terreno sexual, me contaba de sus aventuras de soltero (y algunas de casado), o de cómo en una oportunidad se acostó con dos mujeres al mismo tiempo; en definitiva, él mismo se hacía propaganda como un súper macho y eso hacía que mi humedad creciera, que mi pulso se acelerara y para colmo mientras contaba estas aventuras o hablaba de cualquier otra cosa.
Muchas veces se la tocaba por encima del pantalón, llevaba su mano derecha a su entrepierna estando sentado enfrente de mí con las piernas abiertas, se agarraba el extremo de la verga, que cargaba contra una de las piernas, con los cuatro dedos mientras con el pulgar acariciaba lentamente la base. Eso me ponía a cien.
Hubiera querido más de una vez abalanzarme sobre ese paquete, apartar su mano y hacerle la mejor de las mamadas que le hayan dado, pero temía a su reacción, además, él insistía en que éramos amigos y eso constituía un freno muy grande para mi. Por supuesto cada vez que volvía a mi casa después de verme con él, era inevitable que me masturbara pensando en él y sobre todo gritando su nombre cuando acababa, o lo que es peor, cuando tenía sex en contacto directo, ese bulto latía debajo de sus pantalones y se frotaba contra mi.
Me senté en el escritorio y lo atraje más, ahora si que podía sentirlo contra mi coño y la humedad que me inundaba era incontrolable. Lo hice sentar en el sillón, me acomodé debajo del escritorio, acaricié con mis manos ese falo por encima de la ropa y lentamente le bajé el cierre, metí una mano, se lo toqué por encima del slip y lo saqué afuera sin bajarle el pantalón.
Era hermoso, algo grueso y de largo normal, con las venas hinchadas y la cabeza brillante, me estaba invitando a chuparlo como el mejor de los helados y así lo hice, lo recorrí lentamente con mi lengua desde la base hasta arriba, después devoré sus testículos que se pegaban cada vez más a su cuerpo, volví a ocuparme de esa hermosa pija que tenía entre manos y me la tragué toda hasta donde pude, le chupé la cabecita y jugué con mi lengua en el agujerito de la uretra.
Cuando lo miré a la cara, estaba con la cabeza hacia atrás, sudando como en un sauna y con los ojos cerrados en una expresión de gozo que no le conocía, como pudo con la respiración entrecortada me dijo soltala que me vas a hacer acabar y todavía no quiero, escuché esto y me quité la ropa de la cintura para abajo, me acomodé sobre sus piernas en el sillón y así como estaba me ensarté ese instrumento en mis entrañas, era indescriptible lo bien que se sentía, me llenaba por completo, podía sentirlo latir dentro mío.
Abrió los ojos y me besó apasionadamente metiendo sulengua hasta casi tocar mi garganta y enredándose con la mía, me soltó un poco, abrió torpemente mi blusa y aprisionó mis tetas en sus manos mientras me decía ¿te gusta como te cojo? ¿Eh? ¿Esto querías zorrita? ¿Te gusta?, no podía creer que me estuviera hablando así, él que era todo un caballero, pero claro, los caballeros también cogen y hablan sucio, pensé y me dediqué a disfrutar de su lado guarro.
Comenzó a clavármela fuerte llegando bien adentro de mi cueva y no pude controlarme más empecé a cabalgarlo frenéticamente mientras con una de mis manos me estimulaba el clítoris, era increíble, estaba cogiendo con mi mejor amigo, y cuando estuve a punto de correrme se lo dije, y acabé clavándome en su cuello como un vampiro.
Le recorrí el lóbulo de la oreja derecha con mi lengua mientras con mis uñas le acariciaba la nuca, él me decía al oído: me vuelve loco, eso me vuelve loco te voy a llenar de leche nenita, me dijo esto, empujó fuerte y todo su cuerpo se tensó, la verga en mi interior se puso más dura de lo que estaba y pareció alistarse para estallar y así fue, cuatro chorros fueron los que sentí en mi interior, mientras la pija todavía estaba adentro terminaba de latir, lo besé tiernamente, le dije, estuvo maravilloso, sentí como se terminó de aflojar y se salió de mi conchita.
Me incorporé lentamente y sin vestirme me arrodillé y se la limpié con la lengua, el sabor de su semen era riquísimo, me hubiera gustado que me acabara en la boca para poder tragármelo todo. Me vestí y fui al baño a asearme.
En ese momento me desperté, tenía mi mano derecha en mi sexo totalmente empapada y con dos dedos adentro, reaccioné que había sido un sueño y comencé a recordarlo, con el recuerdo me excité tanto que terminé acabando salvajemente mordiendo mi almohada.
Espero algún día poder hacerlo realidad y coger como animales con mi amigo.
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