Claudia, es una amiga que no escatima nada en lo que a experimentar con el sexo se refiere, varias veces me ha enviado mails con videos caseros donde junto a Liliana, una amiga íntima pasan veladas increíbles, donde todo lo imaginable puede suceder. Desde hace ya un tiempo han incorporado a una prostituta de nombre supuestamente Claudia, una morena alta delgada de unos treinta años, bellísima escultura de ébano que utilizan como sumiso complemento de sus encuentros amorosos, es la encargada de lamer los pies y conchas de ambas, limpiarles el orín y el culo luego que van al baño, etc.
Este último mail me ha parecido digno de relatárselos. Me cuenta que luego de pasar a buscar a Claudia, decidieron agregar alguien a esa noche y así se dirigieron al Parque Rivera en busca de un taxi boy, luego de pocas vueltas encontraron un chico rubio, bajito, delgado, que dijo llamarse Marcio y tener 18 años, aunque aparentaba menos. Dijo ser sumiso y que por unos pocos billetes estaba a las órdenes de las tres. Luego de unas pocas palabras, Liliana lo introdujo al coche, atrás donde estaba Claudia. La orden fue concreta;
- Chúpasela hasta que se te ordene parar.
De rodillas en el piso el chico comenzó a lamer con su cabeza apretada entre los negros muslos de Claudia, mientras las uñas largas, se clavaban en su cuero cabelludo los tacones de sus sandalias presionaban la espalda del chico. En esa posición llegaron al apartamento de Claudia, aquí comenzó el video que me envió. Ni bien traspasaron la puerta, Liliana lo tiró contra el piso, ordenándole desvestirse, mientras las tres hacían lo propio. Claudia, completamente desnuda pero calzada con unas sandalias de medio tacón comenzó a restregar suavemente las suelas por el rostro del muchacho; este, desde el piso y boca arriba podía ver como las tres mujeres se abrazaban y manoseaban, masturbándose mutuamente.
De pronto parecieron recordar que tenían alguien más a sus pies, de suaves caricias con los pies descalzos y sandalias pasaron a pequeñas patadas en el rostro y pecho de Marcio cuya piel comenzó a enrojecerse. Liliana le propinó un patadón en los testículos. El grito del chico pareció enardecerlas, Claudia introdujo su pie descalzo en su boca, que al tener la mejilla contra el piso le impedía levantar la cabeza, Claudia se le subió en el tórax y daba pequeños saltos mientras Liliana le golpeaba con sus pies el vientre. Esto duró un buen rato al cabo del cual bajaron revoluciones, lo soltaron y volvieron a preocuparse por ellas mismas. En el amplio sillón del living se dedicaron a besarse y lamerse mutuamente, mientras Marcio sollozaba hecho un ovillo en el suelo. Liliana lo llamó;
- Ven pequeña porquería, arrástrate acá.
Obedeció con dificultad reptando por la alfombra hasta el sillón, las lágrimas inundaban su rostro tumefacto y un murmullo constante a modo de sollozo lo hacía parecer más niño aún.
- No tengas miedo, no te vamos a golpear más por hoy, ya tuviste suficiente, tiéndete boca arriba. - le dijo Claudia.
Los pies de las tres se movían con suavidad por el cuerpo dolorido de Marcio, que sólo lloraba en silencio.
- Quédate quieto, hay alguien más que llora también y quiero que le seques sus lágrimas le dijo Liliana apoyando un pie en su pecho.
Marcio asintió con la cabeza y Claudia se arrodilló en su rostro orinándole la cara.
- Te lo tomas todo y luego me limpias o el castigo será formidable abre bien esa boca gusano asqueroso.
Claudia deslizó sus pies por el pene endurecido de Marcio que incluso erecto no se veía grande, bajando lentamente se sentó introduciéndoselo en la vagina.
- Ni siquiera lo siento le dijo a Claudia, no me hace ni cosquillas. - Quizás precise excitarse más dijo Claudia a las risas. - O comer contestó Liliana mientras le apretaba la cabeza contra su concha. - Eso es fácil de solucionar, dijo Claudia, algo debo tener con que alimentarlo, hoy comí una exquisita brótola con puré y aún tengo, permíteme Clau.
Corriendo a su amiga del lugar se sentó sobre la cara y al momento empezó a defecarle.
- Ahora si que si no abres bien la boca te la rompo a golpes.
Un sorete considerable fue introduciéndose en la boca de Marcio mientras Clau le apretaba el abdomen parada con ambos pies para obligarlo a mantener la boca abierta. Claudia en tanto aún penetrada le orinaba sobre el pene. Lo dejaron indicándole que se lavara en el baño y dejara todo limpio. Cuando salió ya vestido, cojeando, con el rostro rojo, agarrándose un costado y llorando como un niño, Claudia le dio una suculenta propina y un beso en la boca como si se despidiera del más adorado de los novios. Chau, otro día seguimos, le susurró. Apenas se dio vuelta para irse los golpes y patadas de las tres lo acompañaron hasta el ascensor. Liliana le escupió la cara cuando ya se iba, y yo me había acabado en los pantalones cuando terminé de ver este video.
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